30/09/2005

A un paso

Mañana inicia Octubre, let the madness begin...

Amistades y hermandades

Lejos de considerarme un ser social, me considero no antisocial, pero sí selectivo. Hay quienes presumen de tener amistades en todos los rincones del orbe, sin embargo, a pesar de que se topan con alguno de sus "amigos" hasta en el baño del estacionamiento de los burritos que gustan comer después de acudir a una buena pachanga, estoy seguro que estas amistades solamente los socorrerán cuando les soliciten ayuda para acabarse un cartón de cerveza o unas hamburguesas que le sobraron.

Yo no soy así. Jamás lo he sido ni lo seré. Prefiero tener menos amigos que dedos en la mano izquierda, pero eso sí, son personas en las cuales sé que puedo confiar en momentos difíciles, y no por que ellos así me lo hayan expresado, sino porque lo compruebo una y otra vez por medio de sus actos. Y sí, puedo ser considerado antipático e inclusive huraño, me importa poco. Siempre he pensado que resulta mejor tener pocas amistades sólidas y no miles de conocidos que tarde o temprano se los han de llevar otros intereses.

Mario, Mauricio y Rafael son tres monos por los cuales he mantenido la sanidad ya que en situaciones de alta tensión han fungido como catalizadores y pilares de esa piltrafa que en ocasiones suelo ser. Por ello son mis amigos, hermanos pues, porque existe un nexo que dista mucho de tener alguna connotación de afinidad, rompiendo ese equema tan trillado ya para convertirse en un lazo mucho más trascendente que el pasar un buen rato durante algún convite alcoholizado.

El mote de "amigo" no me resulta del todo convincente. Suena adjudicable a alguien con quien te pones a jugar cuando niño, o con quien tienes cierta empatía, pero no para esas personas con las que debes estar bajo fuego o lluvia.

Y tú, ¿tienes "amigos", o al igual que yo hermanos no carnales?

20/09/2005

No nadamás son pedófilos, también son cínicos...

... y aunque jamás he estado en contra del catolicismo o de la investidura de quien la representa, sí tengo algo de discrepancia para con la obscura e indomable tendencia enfermiza que en ocasiones caracteriza a la iglesia católica.

Siempre lo he admitido, estoy de acuerdo con algunos de sus preceptos, mas no con el sistema utilizado en su funcionamiento. Para muestra basta un botón y de sobra sé que en todos lados se cuecen habas, lo raro es que es esta misma "iglesia" la que predica igualdad, justicia y amor incondicional para todo aquel que se acerque a ella. Puras mentiras. Lean la siguiente información encontrada en el cable informativo de Universal:

La Presidencia de la República señaló que por ningún motivo se debe tolerar el "lavado" de dinero, tras las declaraciones del obispo de Aguascalientes, Ramón Godínez Flores, quien dijo que a las arcas eclesiásticas entran limosnas del narcotráfico, pero una vez adentro "se purifican".

Entonces sí estamos verdaderamente jodidos, ya que resulta que en la iglesia en la cual tantos mexicanos han depositado no solo su fe, sino su alma y/o su vida, aparte de aceptar dinero producto de la venta de mierda (cosa que era ya de por sí un secreto a voces), reconocen de manera pública y cínica tal hecho, justificándose con su ya tan desprestigiada teoría de la purificación.

Insisto, no estoy en contra de la iglesia como institución espiritual, sino del sistema tan asqueroso que la dirige, haciendo añicos la fe y devoción de sus adeptos. Y sí, estoy consciente de que este fenómeno existe en todas y cada una de las iglesias y religiones. El problema radica en que es la católica la predominante en el planeta, y debido a este tipo de aberraciones se ha convertido en el gobierno más poderoso que hay.

Think about it.

19/09/2005

Crónica breve y poco formal

La lectura pública celebrada ayer en las instalaciones del Tribunal para menores en esta localidad estuvo bastante interesante. Como señalé en el post anterior, a invitación personal del Conde de Orgaz fui invitado a tan peculiar evento denominado "Los poetas del pueblo". Y sí, la poesía coloquial alejada de toda academia y formalismo inútil se hizo presente con versos aferrados a la vida, los cuales, de manera poco usual, hicieron de la velada un "lapsus-urbanus" donde con su característica sorna la ciudad se filtró en las instalaciones de la jaula para menores a manera de catalizador entre quienes nos dimos cita.

No todos los invitados acudieron al show. Entre los lectores estuvimos Zerk, Blas García, Juan Pablo Santana, Agustín García, el ya mencionado Conde de Orgaz y un servidor.

Cada quién con su estilo peculiar de leer e hilvanar palabras hizo lo suyo. En lo particular, fue un deleite leer de pie, al estilo Piñero, cosa que considero es lo mío (lejos del clásico y adormecedor ritual de leer sentado en un escritorio como profesor de primaria esperando a que me aplaudan al terminar mi participación). La interacción en una lectura pública para mí es importante, quizá para otros no, pero hacer partícipe al escucha es darle su lugar como receptor, al menos así lo considero.

Hubo poemas de lucha libre, amor, calles, introspectivos, spanglish, caló y de héroes imaginarios. Un verdadero buffete de versos con tonalidades rojas, verdes y blancas, siendo la ciudad, ya lo indiqué líneas arriba, común denominador.

La premisa de los organizadores (Santana y Ogaz) es hacer llegar a la poesía hasta donde comunmente no está. Siempre la encontramos (cuando sucede) en museos o eventos donde predomina la raza snob que considera que el arte es solo para los refinados de piel rosada y ojos claros. Ahora se intenta que el verso llegue a todos lados, porque todos somos parte integral de la comunidad y por ende debemos ser receptores y beneficiarios del arte generado en esta localidad. He dicho, amén. Game over.

16/09/2005

Lectura pública

A invitación cordial del Conde de Orgaz, estaremos Zerk, Juan Pablo Santana, Osvaldo Orgaz, Blas García, Agustín García, Hugo Pável Morales y Micromán deleitando a la concurrencia en el evento sabia y lujuriosamente denominado "Los Poetas Del Pueblo".

La cita será este domingo 18 de Septiembre a las 7:00 de la tarde en las instalaciones del Tribunal Para Menores.

Acudan si pueden, podrán disfrutar de un garantizado buen espectáculo circense. El show es prometedor.

15/09/2005

¿Miedo, anyone?

El miedo es definido como una sensación nada placentera al percibir el riesgo de peligro, sin importar que éste sea real o no. También puede ser descrito como extrema aversión a ciertas condiciones u objetos, como por ejemplo el miedo a la obscuridad, a las ratas, a la soledad o a las cucarachas, aunque en estas situaciones es mayormente conocido como fobia.

Existen 3 etapas de miedo, las cuales varían en intensidad de persona a persona. En caso de que estos miedos no sean manejados por quien los sufre de manera correcta, pueden ocasionar problemas sociales.

Algunos filósofos consideran al miedo como una emoción inútil capaz de ocasionar solamente consecuencias perjudiciales. Otros creen que funge como aviso de peligro.

Las tres etapas del miedo son:

1.- Desconfianza

Es considerado una etapa donde quien la padece está precavido, por si ocurre algo inesperado o desagradable. Por ejemplo, al pasar por donde hay un perro bravo, aunque esté amarrado.

2.- Paranoia

Este término se utiliza al describir la sensación de creerse perseguido, lo cual puede ocasionar cambios radicales de comportamiento hasta llegar a la compulsión extrema.

3.- Terror

Es la más intensa de las etapas del miedo, y se origina al sentir la amenaza de un peligro inmediato.

Ahora bien, por azares del destino, del ADN y de gustos personales, cada quien reacciona ante la misma situación de manera distinta, sin embargo, hay comportamientos similares generalizados ante ciertos estímulos. Veamos, la pregunta es ¿sabemos manejar el miedo con sabiduría? Analicemos las siguientes reacciones comunes.

• Es de noche y uno está acostado durmiendo, de repente se escucha un sonido extraño que nos despierta, ¿qué hacemos?

a) Nos tapamos con la sábana

Muy bien, bravo. ¿De qué nos sirve eso? ¿Acaso la sábana es antibalas, si acaso viene un tipo con un cuchillo cebollero no va a poder atravesarla, o se va a deshacer al tocar la sábana?

b) Miramos debajo de la cama

Suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿para qué nos asomamos? ¿Qué ganamos? Solamente provocarnos un infarto, el cual nos merecemos por ser tan ingenuos. ¿Y si nos encontramos a alguien debajo de la cama, qué le diremos? "Buenas noches, ¿qué anda haciendo, asesinando? Pero por favor pásele, ¿gusta algo de tomar?".

c) Miramos dentro del clóset.

A ver, ¿habrá alguien que quepa dentro de un clóset feo, apestoso, y lleno de cosas viejas y aparte de eso, con entrepaños? Pero si ni siquiera nuestra ropa cabe bien, ¿cómo se va a meter un tipo ahí adentro?

d) Nos hacemos los dormidos

Genial, cuánta astucia la nuestra. ¿Qué acaso el mono que nos quiere matar va a decir, "Chín, está dormido, mejor regreso mañana", y nos va a tapar bien?

e) Nos levantamos en calzones

Y vamos, ilusos, a preguntar : "¿Hay alguien ahí?" Ajá, hasta creemos que si hay alguien, va a ser tan imbécil para contestar. Lo mejor es cuando llegamos a la conclusión de que si hay alguien, sólo puede estar en el baño, porque lo demás ya lo registramos, ¿y qué hacemos entonces? En lugar de encerrarlo, asomamos la cabezota poco a poco, dándole todo el chance del mundo al chango que está ahí, para darnos un buen machetazo, el cual, por cierto, bien merecido tendríamos.

f) Empezamos a pensar en fantasmas

¿Y qué es lo que hacemos al respecto? Claro, el mejor antídoto del mundo para seres de ultratumba, empezamos a cantar, como si con la canción fea y naca que nos gusta y con nuestra desafinada voz fuéramos a aterrorizar al ente gacho que nos quiere matar de un susto.

• Vamos caminando por la calle en la noche, de pronto vemos a alguien y pensamos que nos va a asaltar

Nos cambiamos de acera. Seguro que si es un delincuente, pensará: "Híjole, qué mala suerte. Otro más que se ha cruzado la calle, ahora no podré robarle, qué nochecita llevo".

Pero, ¿porqué hacemos esto? ¿Acaso los ladrones sólo roban a los que están en nuestra acera?

• No hay que olvidar que unidas a nuestras incoherentes reacciones, están las que tiene el cuerpo por su propia cuenta. Analicemos.

a) Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos?. Ponemos el trasero tan duro como el acero que la aguja rebota. Sabemos que nos va a doler más, pero ahí vamos a apretar con todas nuestras fuerzas.

b) Otra reacción igual de irracional es la de quedarnos paralizados. Si viene un coche hacia nosotros y está a punto de atropellarnos, ésto es todo lo que se le ocurre a nuestro cuerpo hacer, quedarse inmóvil, como si el auto se intimidara con nuestra presencia y fuera a detenerse.

c) Nos encontramos frente a un perro que parece pony, nos empieza a ladrar y a mostrar las fauces, ¿qué hacen nuestras piernas? Se congelan, y es entonces cuando mentalmente empezamos a repetir "calma perrito, tranquilo", como si el animal fuera telepático y leyera nuestros pensamientos.

Estas y otras demás idioteces hacemos cuando el miedo nos embarga, lo cual es normal y a todos nos sucede, pero no por ello deja de dar risa cuando lo analizamos.

Bien, una vez asentado ese punto, debo aclarar que el miedo puede resultar una buena terapia desestresante y en ocasiones hasta divertida. ¿Cuántas veces no nos hemos subido a una montaña rusa por mero placer, a sabiendas de que se siente horrible andar allá arriba y de repente bajar, provocando un movimiento visceral capaz de bañar a un ejército? ¿O qué decir de las casas de espantos en ferias y centros comerciales? A esas entramos convencidos de su propósito, asustarnos, pero ahí vamos como ovejas, uno tras otro, haciendo fila con tal de entrar. Peor aún, pagamos por ello.

He aquí mi lista de 10 películas que a mi juicio no deben faltar, año tras año, para pasar un Octubre placentero. Recordemos que el miedo puede ser muy divertido, siempre y cuando sea bien encausado. La lista se las hago llegar para que busquen las cintas con anticipación, porque no hay nada más frustrante que ir a rentar una película específica y terminar llevando a casa otra porque la que buscábamos no estuvo.

Enjoy!

1.- An american werewolf in London

Dirigida por John Landis. Con David Naughton, Griffin Dunne y Jenny Agutter

2.- Halloween

Dirigida por John Carpenter. Con Jamie Lee Curtis, Donald Pleasence y P.J. Soles

3.- Friday the 13th

Dirigida por Sean S. Cunningham. Con Kevin Bacon, Betsy Palmer y Ari Lehman

4.- The Exorcist

Dirigida por William Friedkin. Con Linda Blair, Ellen Burstyn y Max von Sydow

5.- The Blair Witch Project

Dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez II. Con Heather Donahue, Michael Williams y Josh Leonard

6.- The Shining

Dirigida por Stanley Kubrick. Con Jack Nicholson, Shelley Duvall y Danny Lloyd

7.- The Fog

Dirigida por John Carpenter. Con Jamie Lee Curtis, Adrienne Barbeau y Janet Leigh

8.- The Wolf Man

Dirigida por George Waggner. Con Bela Lugosi, Maria Ouspenskaya y Lon Chaney Jr.

9.- Nosferatu

Dirigida por F.W. Murnau. Con Max Schreck, Gustav von Wangenheim y Hutter Greta Schröder

10.- Más negro que la noche

Dirigida por Carlos Enrique Taboada. Con Lucía Méndez, Helena Rojo y Susana Dosamantes

Por cierto, en referencia a las cintas de esta lista que tienen secuelas o remakes, es bajo su propio riesgo el verlas, yo sugiero las originales.

13/09/2005

Lectura preotoñal

Estoy a la mitad del "Damien - Omen II" de Joseph Howard, y la verdad, vuelvo a encontrar cosas verdaderamente fascinantes. La "Puta de Babilonia", la mención de Yigael y demás aspectos obscuros hacen de este libro y de su versión fílmica una delicia.

Bugenhagen falleció ya asfixiado al lado de su discípulo, junto al mural donde aparece el rostro del anticristo. La tía Marion también ha dejado de dar lata a la familia Thorn de manera repentina. En el capítulo 3 un cuervo le saca los ojos a la reportera Joan Hart y su muerte es, debido a ello, más por "accidente" que por otra cosa.

Nadie sospecha quién es en verdad Damien. Yo lo sé, pero no les diré a los Thorn el secreto.

Ya lo había comentado con anterioridad. Esta novela es altamente recomendable para quien disfruta literatura de terror.

De golpes y porrazos

Motivado por el ritmo que Manu Katché imprime al tema que escucho mientras tecleo, "Island Of Souls", del "Soul Cages", a su vez, de Sting, es que me he avocado a escribir este post.

Erróneamente, los bateristas que gozan de mayor fama o credibilidad son aquellos que realizan más trucos con las baquetas, tocan los paradiles a mayor velocidad o derrochan energía en sus ejecuciones. Esto es un concepto equivocado que se ha vuelto general gracias al éxito comercial de bandas donde quien se encarga de marcar tiempos se dedica más a brindar un espectáculo visual que una interpretación sentida, lo cual es válido, no tengo ningún problema con ello. Lo que sí es preocupante es la nueva generación de jóvenes que consideran que lucir en el escenario es mejor a concentrarse en tocar bien, en ofrecer música y no solamente un acto circense.

Katché, como es ya sabido, ha participado en innumerables grabaciones. Su calidad le precede, no por nada Sting, Peter Gabriel, Youssou N’Dour, Dire Straits, Tori Amos, Tears For Fears, Joe Satriani, Joni Mitchell y los Gipsy Kings, entre otros, lo han invitado a participar en sus producciones. La pregunta es, si Manu Katché jamás ha gozado de la fama como, digamos, Neal Pert, baterista de Rush, ¿porqué es tan solicitado?

Hemos considerado durante décadas que los mejores bateristas son los que visualmente aportan más: lanzan sus baquetas al aire, brincan, giran sus baterías sobre ejes enormes, sus kits vuelan por encima del público, etc. Considero un buen baterista no a quien se luce más, sino a quien enriquece el tema. Un ejemplo es el inmortal Ringo Star (The Beatles). Jamás ha ejecutado un solo en su vida, nunca realizó trucos con sus baquetas ni tuvo un kit enorme. De hecho, su modelo de kit Ludwig clásico es de los más austeros, parecido al de Charlie Watts (Rolling Stones), pero eso sí, jamás le dio miedo experimentar con contratiempos y ritmos disímiles a los 4/4 de siempre. Eso es lo que hace a un buen baterista, su disponibilidad para crear, tomar riesgos e intentar lo que a su juicio mejor le va a al tema en cuestión.

Peter Criss (Kiss), Nicko McBrain (Iron Maiden), Fernando Toussaint (Sacbé - freelance), Vinnie Colaiuta (freelance), Abe Laboriel (Paul McCartney), Boris Williams (ex - The Cure) y otros bataqueros más son un vivo ejemplo de lo que expreso. No basta con saber ejecutar el instrumento ni con tener la rapidez de pies que posee Dave Lombardo (Slayer). Tampoco es suficiente con ser tan técnicos como Lars Ulrich (Metallica) en estudio (sobre todo en el disco "...And Justice For All". Me consta, porque lo he visto tocar en vivo, y no ejecuta igual que como suena en el estudio). Se requiere también de esa chispa de sensibilidad para dar un matiz o tratamiento adecuado a la rola. Igual se puede aprender de un baterista totalmente desconocido que de uno megafamoso, la cosa es poner atención a lo que hace y dejarse llevar por el ritmo.

No debemos olvidar, por último, que la función de la batería no es solamente llevar tiempos. Sirve también para matizar, otorgar acentos a partes específicas del tema y/o fungir como parte integral de un todo. No es solamente un metrónomo.

12/09/2005

La verdad cala, y duro

César Silva Márquez gruñe y refunfuña. No se enoje tanto, Silva. Mi edad aún me permite recordar nuestra mocedad cuando compartimos taller al lado de Edgar Rincón, Lily Olivas, Juan Pablo Santana y demás raza.

Si lee usted con detenimiento (lo cual usted me sugiere pero que curiosamente en mis posts no practica), se percatará que en todos y cada uno de mis comentarios alusivos a su persona, siempre indico que su calidad literaria es innegable e inclusive que algunos de sus textos me agradan, sin embargo, se empeña usted en justificar sus publicaciones, lo cual me parece bueno como spot publicitario, pero hasta ahí. O dígame, ¿cuántas veces me ha oído gritando a los cuatro vientos acerca del "Nature's Echoes" o del "Voices of Poetry", por ejemplo, ambos editados por la Biblioteca del Congreso Gabacho? Todos tenemos nuestras cositas, pero no es este el momento para hacerles un plug. Ahora bien, fíjese lo que son las cosas, usted y yo, al igual que Edgar y un servidor, hasta donde sé, jamás hemos sido los mejores amigos, tampoco estamos en la misma sintonía literaria, pero aún así nuestra relación ha sido de camaradería, y tomando en cuenta esto, me cuestiono cómo le hace usted para hacerse de amigos nomás por su obra, porque de ser así la fórrmula para hacerse de cuates, pues qué jodido estaría el país, ¿no cree?

Pero bueno, haciendo a un lado nuestras diferencias literarias, ¿porqué no admite usted de manera pública lo que todos sabemos es un secreto a voces? El taller se lo dieron a usted, igual que el de Casas Grandes, porque es usted cuatacho de Chávez, así de simple. Recuerde que el plan inicial era hacer cambios en el taller del INBA pero no se pudo. Claro que su obra tuvo que respaldarlo, pero admitámoslo, no es usted la única persona en esta localidad capacitada para ejercer tal puesto. Ojalá y le vaya bien en esa jaula, porque no deja de ser una joda acudir a ese lugar, pero dígame, así, sin miedo, nadie le va a hacer nada, todos lo sabemos, ¿a poco no siente usted bien macizo el respaldo de Jorge Humberto Chávez en lo que a nepotismo se refiere, así como en este caso? Me cuestiona usted que porqué no me intereso en los demás talleres, que porqué nadamás en el del Cereso, y le respondo que la respuesta es muy obvia, o qué, ¿acaso solamente hay una sola persona en el ICHICULT que tenga pareja como para coordinar un taller de cuento o narrativa corta?

Sobre lo que usted comenta de que hay que cuestionar a las personas indicadas, dígame, ¿a poco esperaba usted que fuera y le cuestionara a Chávez, a solas, sobre porqué lo eligió a usted como coordinador del taller de la cárcel? La respuesta hubiera sido la misma que me está dando usted ahorita: errada. Es muy sencillo, no sé porqué le sacatean tanto a soltar la sopa. Son compas y ya, nomás por eso, porque es usted compa del Chávez, así de fácil, así de simple. Va otra vez, espero que ahora sí lo digiera. Calidad tiene, Silva, pero no se requiere solamente de eso.

Me interesa que entienda que el asunto no es personal con usted. Le reitero que aún recuerdo cuando ocasionalmente hemos compartido momentos de sano esparcimiento alcoholizado, literario e inclusive en otras ciudades, pero no por ello he de cerrar los ojos ante el nepotismo que ha proliferado en la institución encargada de velar por la promoción y difusión cultural en este estado. Le tocó a usted malísima suerte porque fue lo suyo lo que para mí derramó el vaso. Tampoco el asunto es joder por joder, simplemente que ya estoy cansado de que impere el nepotismo.

A ver, supongo que ha de seguir encabronadísimo, tranquilito, respire hondo, relájese, piense. Razone porqué solamente se enteran unos pocos de las becas otorgadas, porqué algunos paquetes literarios que estarán sujetos a dictamen jamás abandonan las instalaciones del ICHICULT, porqué "de repente" se pierde papelería y debido a ello ya no se concretan las cosas, porqué en una ciudad tan grandota como en la que habitamos, con tanta raza que escribe, solamente dos o tres sean los únicos que lo hacen con la calidad requerida, porqué, si el objetivo del instituto es difundir y promocionar, no lo hace de manera equitativa. Sí, ya sé que se avecina el "Festival Internacional Chihuahua", qué bueno, bien por el ICHICULT, pero, ¿y los apoyos a las artes plásticas el resto del tiempo? ¿Y a la música? Hay que percatarse de que esto va más allá de usted y de mí. Esto es una cuestión de intereses más fuertes.

A final de cuentas, mi buen César Silva Márquez, me importa un pito a quién pongan a coordinar el taller que sea siempre y cuando esa persona cumpla con un par de requisitos:

1.- Calidad en su obra

No se agüite, no hay necesidad de comerse las uñas, aquí no tiene usted problema, aparte de que como bien usted indica, en varias ocasiones nos tallereamos mutuamente y es por ello que de primera mano sé de su talento, y si no ahíestá su listita.

2.- Que no pertenezca al mismo grupúsculo que lleva ya buen rato monopolizando el ICHICULT

Chín, aquí si hay bronca, porque creo que de lo que se trata es de hacer crecer el movimiento, no de seguir con la misma tónica de monopolizar el asunto beneficiando a los mismos cuates de siempre.

Si usted lo desea podemos seguir en los dimes y diretes bebida en mano, o con un cigarrito, o como le dé la gana. Solamente espero que ahí sí admita que el nepotismo fue un factor que tuvo que ver en que le otorgaran dicho tallercito enjaulado.

Y ya para acabar, comenta usted que parecemos el alumno burro y el aplicado, que habiendo tenido los mismos maestros hay una gran diferencia entre nosotros. Creo que tiene razón a medias, porque sí parecemos alumnos, pero no los que usted cree. Yo opino que más bien somos el alumno regular de sietes, ochos y nueves (de vez en cuando un 10) y el de sietes, ochos y nueves (de vez en cuando también un 10), pero siempre teacher's pet. ¿Usted cuál de los dos es?

p.d.- Note como puse especial atención al teclear su nombre, César Silva Márquez, así, como debe de ser. Neta que no tengo la menor idea de quién es "jorge lopez lando". Sé que soy Jorge López Landó, pero le perdono porque entiendo que la ira lo cegó. Y sí, no dude, este último comentario sí fue nomás por joder.

Ya no se encabrite, me pide usted que le baje, pero el que debe de bajarle es usted, puede darle gastritis o algo así.

11/09/2005

Sobre historias cortas de terror

Para quien considere a la historia corta de terror como un recurso literario mediocre a manera de justificación por no poder crear una novela, este post podrá no solamente abrirle los ojos, sino despertar en ella el interés y respeto bien merecido que este subgénero literario merece.

Es de todos sabido que la magia de contar historias de terror inicio ya hace muchos años con una tribu de hombres escuchando a otro (usualmente el sabio o filósofo del grupo) mientras, alrededor de una fogata y dentro de una cueva, les hablaba acerca de magia, bestias y dioses iracundos. Tiempo después, a esto se le denominó "terror". La gran mayoría de las sociedades tienen en su haber varias historias de este tipo dentro de su bagaje folclórico. Su propósito era explicar el universo mediante metáforas, propiciando así el entendimiento de aquello que rebasaba su inteligencia y nivel de comprensión. Actualmente ya no creemos que el sol se traga a la luna, hemos aprendido a reconocer un eclipse. Tampoco lanzamos a doncellas vírgenes a volcanes ardientes intentando prevenir una erupción. Eso sí, el terror nos sigue fascinando.

El terror nos agrada simple y sencillamente porque nos identificamos con su naturaleza violenta, su intensidad visceral y porque es una válvula de escape a nuestra represión animal. Nos atrae también porque despierta a todo aquel ser mórbido que llevamos dentro. Está íntimamente ligado a ese hecho que jamás hemos podido explicar no porque no entendamos su razón de ser, sino porque nadie ha sido capaz aún de experimentarlo y describir la sensación que provoca: la muerte.

Una buena historia corta de terror debe contener, a mi juicio, 3 elementos esenciales para que funcione:

1.- Suspenso

Cuando me refiero a que la historia en cuestión contenga suspenso, no intento dar a entender que sea un mero thriller, sino que provoque al lector esa sensación de incertidumbre e incomodidad que solamente agrada a su sentido mórbido. ¿Cuántos de nosostros no quisiéramos ser como Drácula, por ejemplo? Estamos conscientes de que es un tipo de mala calaña, un asesino de hermosas mujeres, pero nos agrada porque representa todo aquello que nosotros, dentro de los parámetros sociales a los que estamos sometidos, no debemos aspirar. Igual de extrañamente placentera es la preocupación que nos embarga al saber que el personaje central de la trama, al que tantas porras le echamos, se encuentra en una disyuntiva y no sabemos lo que le ocurrirá ni cómo podrá franquear los avatares que lo acechan.

El estar con la duda de lo que sucederá al dar vuelta a la página es lo que mantiene al lector pegado al libro, así de fácil. Si como creadores logramos mantener al lector interesado no en el desenlace, sino en la siguiente línea, tomando en cuenta que nuestro anzuelo sea el suspenso, tendremos buenas posibilidades de éxito.

2.- Personajes creíbles

Resulta muy frustrante leer una historia donde los personajes, en su totalidad, parecen sacados de otro mundo. Existe otro género literario para seres de este tipo, se llama Ciencia Ficción. En lo particular, me agradan los personajes con los cuales me puedo identificar, y ese es precisamente otro de los anzuelos de los cuales hace uso el autor para mantener atento al lector. Es carnada fácil de conseguir, no se preocupen, basta con mirar por la ventana y ya se consiguieron así algunos especímenes.

Durante la década de los ochentas, en el cine de terror predominaron las rubias de busto grande que corrían semidesnudas por el bosque, perseguidas por el asesino en serie que acababa de descuartizar al noviecito preparatoriano de la susodicha, la cual se iba de bruces lastimándose el tobillo, propiciando así su destazamiento inmediato. Este tipo de personajes carecen de credibilidad. Sus reacciones son de lo más falsas y es por ello que este estereotipo es rara vez visto en filmes actuales. Lo mismo sucede en literatura. Lejos han quedado ya los tipos supervalientes capaces no solamente de defender a su amada ante la amenaza del monstruo que las persigue, sino que lo enfrentaban y vencían cara a cara. Hoy en día el autor debe crear personajes reales, con errores, defectos y sobre todo con reacciones cotidianas.

Nadie leerá una historia corta de terror donde el héroe sea un joven apuesto, de físico perfecto, ojo azul, rubio, inmaculado e intachable, que venza el mal en menos de 5 minutos para después acostarse con la damisela a la que acaba de rescatar.

3.- Un buen final

Este es, en mi caso, el mayor dilema a la hora de escribir. Odio los finales felices donde el bien triunfa sobre el mal, porque seamos honestos, rara vez suceden las cosas así. Este punto se relaciona con el anterior en lo referente a veracidad. Obviamente nuestra obra es ficción, y por tanto no deja de ser una falacia, pero debe tener ciertos aspectos realistas que le den ese toque de credibilidad que hará de la historia algo placentero. El lector evita los finales predecibles donde todos viven felices por siempre después de acabar con el mal que los incomodaba. De igual manera rechaza terminar una historia donde el final se entrega antes de terminar la lectura, ocasionando que la trama se caiga.

Es nuestro deber como autores estar convencidos de que el final es pieza clave ya que es el sostén de la historia. Sin un buen final, repito, por muy buena que haya sido la trama, se pierde.

Ahora bien, ¿porqué preferir una historia corta a una novela?

Evidente y lógicamente, por su brevedad. México es un país de no-lectores, debido a ello, el nivel de interés general por la lectura es mínimo, lo cual se traduce a pequeñas dosis de letras ingeridas. El formato aquí tratado nos permite, aparte de un ahorro de tiempo (lo cual se traduce en un menor margen para la apatía), una alternativa inmediata para aquellos adictos al miedo. La novela es un formato que permite un mayor alcance en lo que a profundidad de temas y contenido concierne, aún así, muchas veces requiere de una mayor concentración e inclusive exije investigación y/o un mayor bagaje cultural del lector.

Es cierto, sí, que las grandes editoriales incurren en el grave error de no promocionar ni aprovechar a la historia corta como se debiera, aunque si lo analizamos desde el punto de vista de la mercadotecnia, les resulta más benéfico editar novela que cualquier otro formato, ya que si bien su tiraje implica un mayor costo, la sociedad está más acostumbrada a ello y lo prefiere, pero, en verdad, con las ventajas que otorga el internet, ¿resulta mejor la novela que la historia corta? Creo que no, y menos en el género del miedo, ya que su efecto es inmediato y no es necesario invertir demasiado tiempo en su consumo.

¿Aún hay alguien que rechaza la historia corta de terror por considerarla producto non-literario?

Las opiniones son respetables siempre y cuando vengan acompañadas de fundamentos sólidos y válidos, pero resulta innegable la aportación literaria que han hecho Poe, Quiroga, Lovecraft, King, Barker, Little y demás autores practicando este subgénero literario.

Sigamos leyendo entonces terror, porque como indico líneas arriba, es quizá la corriente más apegada a nuestra naturaleza animal.

10/09/2005

Pa' los que siguen sin entender...

Es de dar risa las suposiciones de un par de bloggeros que asumen, a la menor provocación, posturas por demás incoherentes que no sirven mas que para darme la razón. Una es la de Edgar Rincón, la otra de Moe, el tabernero. Ambos suponen, quizá por ignorancia, tal vez por mera coincidencia, que un servidor lo que buscaba al cuestionar en este blog el criterio del ICHICULT local para designar a César Silva Márquez como coordinador del taller literario del Cereso, era quedarme con el hueso. Les explicaré a ambos (de nuevo, con numeritos y manzanas) el porqué de mi duda y lel porqué incurren en el error.

Debemos de entender, para empezar, que el objetivo de un instituto dedicado a la promoción y divulgación cultural es practicar dichas actividades. Ahora bien, si dicha institución lleva por nombre "Instituto Chihuahuense de la Cultura", es evidente que sus funciones serán en pro de toda la población estatal. No se llama "Instituto Cultural de la Mano Fría", tampoco "Instituto Cultural a Beneficio de Mis Compas", mucho menos "Instituto Monopolizado". Partiendo de esta aclaración, mi duda, la cual según leo les molestó al grado de defender a capa y espada a Silva (lo cual se me hace lo más leal del mundo, hasta llegar al grado de llamarlo "maestro", pero ahorita vamos a eso, no desesperen), obedece simple y sencillamente a que curiosamente siempre se les otorgan los mismos privilegios a los más allegados a dicha institución. Eso es todo, no tiene ningún trasfondo con tintes de poder, avaricia o economía. La verdad no entiendo el motivo de su molestia. Eso sí, estoy seguro que de haber ido a las oficinas de la institución en cuestión, la respuesta hubiera sido la misma que la de ellos.

A ver, a ver, veamos, no se me pongan a rabiar tan rápido. Miren, César Silva Márquez, independientemente de que me agrade su obra o no, de que maneje bien en carretera o no, de que sea compota del delegado local del ICHICULT, Jorge Humberto Chávez (a quien también Moe llama su "maesto"), no es el único capacitado para coordinar un taller literario. No estoy diciendo, (para los que no saben leer bien y creen leer entre líneas) que yo quiera ese huesito. No, me importa muy poco a quién se lo dan, lo que sí me interesa es que no se lo den a los mismos de siempre. Ya sé, ya sé, no basta con libritos rojos como muestra de lealtad, también hay que darles un tallercito (aunque en este caso sea el más ojete).

Mi cuestionamiento obedece simplemente a que ya debió haber terminado el ciclo y estirpe de nepotismo que, está comprobado con hechos, no deja de ser un cáncer cultural que limita el crecimiento artístico local. Y no me refiero solamente a la literatura, digo, ¿cuánto apoyo hay para artistas plásticos en esta ciudad, por ejemplo?

No nos hagamos pelotas, para muestra basta un botón. Tenemos el claro ejemplo de Moe, quien es un cuate con cerebro, gusta de leer y escribe también. Pero, he aquí el dilema: estas actividades no las puede ejercer por sí mismo ya que trae el adoctrinamiento de la escuelita que ha dejado como legado el nepotismo del cual tenemos que liberarnos. ¿Cómo? Sí, miren. Moe, en su blog, nos dice que Silva recibe el taller por las siguientes razones:

1.- Como premio a sus "logros artísticos en la ciudad".

Mi duda es, independientemente, una vez más, de su calidad literaria (la cual es buena, sin lugar a dudas), ¿de no ser cuatacho de Chávez durante más de una década, le hubieran otorgado la publicación de su librito rojo, de sus premios y becas, y de la coordinación del taller en cuestión? A decir verdad, lo dudo mucho. Recordemos que en esta localidad no ejercen las letras solamente 2 o 3 personas, ni que tampoco esas mismas 2 o 3 personas escriben bien. La neta, el dinero de las becas es agradable al bolsillo, pero considero un robo el otorgar esa lana y demás premios solamente por amistad. Otra, resulta irrisorio creer o hacer creer que en una localidad tan enorme como en la que habitamos, haya nadamás un puñado de personas capaces de hacer las cosas.

2.- "Seguro porque es el mejor poeta de Juárez".

Ja, ja, ja. Esta justificación es la más interesante porque deja ver las limitaciones de quien las emite. Fíjense, pongan atención. Silva tiene en su haber algunos premios y becas, libros publicados y demás reconocimientos (hasta está entre los mejores poetas vivos de esta nación, justo al lado de Alí Chumacero, imagínense), es decir, sus "logros artísticos en la ciudad", como los llama Moe, son estos. Ahora bien, si hacemos uso de la regla de tres que Moe practica, deducimos que Silva Márquez + premios, becas y reconocimientos (admitámoslo, ganados gracias a la combinación del apadrinamiento oficial y a su calidad literaria) = Mejor Poeta de Juárez. Claro, qué ciego soy, si eso del arte es un mero concurso. Nombre, tan zopenco yo. Moe es el mero mero máster. Solito dedujo que por eso es Silva el mejor poeta de la ciudad, si esto de la literatura es una mera competencia.

Por favor. Es debido a esta ideología tan de a tiro obtusa que no se progresa en el quehacer artístico local, y si a esto le sumamos el nepotismo, pues ya se jodió el asunto. El arte no es un concurso, como se estila en este estado. Al menos no debe serlo, pero cerebros viciados han hecho de ello lo que es, una verdadera pugna de poder donde la avaricia impera al grado de negar oportunidades.

3.- "Porque es compa de Jorge (Humberto Chávez Díaz de León, delegado local del ICHICULT)".

Ahora sí, ¿para qué queremos más pruebas de ceguera y nepotismo? Esta es la mentalidad de quien viene empujando en la literatura local, más de lo mismo.

Respecto a Rincón, se limita a justificar a Silva haciendo uso del sarcasmo y la mofa, lo cual se le da bien, contrario a mí. Mi sentido del humor aplica más para el lado gringo, donde el stand-up comic rifa, aquí funciona más el estilo Polo-Polo de Rincón. Lo mío es la sorna y el humor negro, lo de él el chiste o comentario blanco con un toque ligero mordaz.

Por último, ya para terminar con esta cantaleta cuyo origen todos conocemos y cuyas consecuencias vemos en personajes como Moe, le pido a este señor me explique algunas cosas:

1.- Declara él en su blog que Silva jamás visitaría mi sitio porque "está muy aburrida". Es factible que lo esté, tomando en cuenta que no tiene imágenes, pero al menos estoy seguro de que contribuyo a que menos personas visiten al optimetrista al no joderles la vista con tanta horrible palabra que pongo. Ese tema ya lo tocamos e hicimos sugerencias al respecto. Evidentemente no fueron puestas en práctica, pero esa no es la cuestión. Me importa poco la ortografía de Moe (a final de cuentas se entiende 2-3 lo que escribe). Lo que sí es preocupante son sus argumentos de porqué no me otorgaron a mí ese taller.

Su texto dice (y le hago copy-paste, para que no digan que hay mano negra):

"la veradad no creo que se meresca el taller el maestro cesar , el se merese algo mejor , no un taller en el bote y talves tu y tus lecturas si lo merescan."

Híjole, no, pues con ese criterio y con fundamentos tan sólidos para criticar mi obra, basados en la excelsa práctica literaria que usted realiza, supongo que debo de tomar en serio su comentario.

Yo le sugiero que en lugar de llamar "maestros" a Chávez y Silva, los agarre a patadas, porque si ellos le enseñaron a escribir así o no le han sugerido las correcciones pertinentes, créame que le han estado viendo la cara.

Ah, y si son tan "maestros", hágame el favor de preguntarles a ver si en su enorme sabiduría, ellos sí saben lo que es un "corriculub", porque usted me sugiere que elabore uno y lo lleve al ICHICULT, pero la neta no sé lo que es, recuerde usted que yo y mis lecturas no somos tan buenos.

Saludos.

09/09/2005

Some changes

Se depuraron los links (había uno en particular que era nefasto) y se tiró la basura al retrete, por aquello de los fétidos hedores. Ah, y se revisó minuciosamente la ortografía de este post, por si alguien desea criticar sin arrancarse la lengua de un mordisco, no vaya a ser que se le atore en el gaznate y se nos atragante.

08/09/2005

¿Nos vamos al Mundial o nos vamos a pasear?

Anoche, finalmente, la selección nacional pudo amarrar su pase al mundial de Alemania a celebrarse el año entrante. Admito que jamás he sido futbolero, no sigo la liguilla, ignoro la identidad de muchos jugadores y prefiero el baloncesto. Aún así, no soy un ermitaño ajeno al acontecer futbolístico nacional y me sorprende bastante la reacción acerca de la calificación. Debo confesar que el Steve y yo, ante la carencia de algo mejor qué hacer y por mero morbo, nos aventamos el segundo tiempo del encuentro.

De entrada, eso de "cumplir", que tanto gritaron anoche jugadores, cuerpo técnico y comentaristas, lo considero una verdadera burla. Se cumple cuando se logra un objetivo importante, cuando se gana algo, cuando se consigue llegar a la meta en la búsqueda de un objetivo específico. Después del ridículo hecho por la selección en la Copa Confederaciones con el caso de dopaje de 2 jugadores, lo menos que podían hacer La Volpe y secuaces al verse inmiscuidos en tan ruín acontecimiento, manchando la imagen deportiva nacional, y peor aún, siendo alcahuetes en tan deplorable suceso, era caificar para pelear la copa FIFA.

"Nos vamos al mundial", cantaban todos. En 'El Angel', en las calles, vidrios pintados, el claxon suene y suene, caras tricolores, etc. Atascarle 5 tantos a Panamá fue toda una hazaña. Humillar a Trinidad y Tobago, golear a Martinica, aplastar a San Vicente. Híjole, cuántos logros futboleros tiene nuestra nación. Uy, somos fuertes y dominantes, México es el gigante de la CONCACAF. Ajá. ¿Pero qué sucede cuando México se enfrenta a Estados Unidos? Veamos, EU no es un país cuyo fuerte deportivo sea el soccer. Están acostumbrados a practicar beisbol, basquetbol, futbol americano, tenis, natación. Sí, ya sé, su selección femenil es excelente, pero no dejan de ser un país donde el fut no es el deporte nacional. En México se supone que sí lo es, que somos un país netamente futbolero porque se practica en las calles, en escuelas, en barrios, lo juegan el rico y el pobre, el gordo y el flaco, el fresa y el naco, el guapo y el feo. ¿Entonces qué sucede? ¿Porqué siempre que se juega con un equipo ya no digamos fuerte, como Brasil, Alemania, Inglaterra, Francia, Argentina, Holanda o Italia, que son potencias, siempre se pierde? ¿Les tiembla a los jugadores al enfrentarse a estrellas internacionalmente reconocidas? ¿Porqué siempre la excusa esa de "perdieron, se plantaron muy bien en la cancha, jugaron bien, pero perdieron".

Seamos honestos, es rara la vez en la que se le gana a un equipo fuerte. Ya sea en penales (de los cuales mejor ni tocamos el tema) o al menos 1-0, siempre se queda la selección en el ya clásico y acostumbrado "ya merito".

- "Es que llegaron a la final y perdieron en penales".

Me importa muy poco, el chiste es que perdieron.

- "Es que perdieorn pero jugaron bien, como debe de ser. El equipo rival ganó por suerte".

Pero ganó.

Siguen nuestras autoridades deportivas sin entender que el segundo lugar es el primer perdedor. Cuando se participa en una contienda, independientemente del género, a lo que se supone que acude uno es a ganar, así de sencillo. Quiero creer que FEMEXFUT no tiene la mentalidad de ir a Alemania para solamente llegar hasta octavos o cuartos de final, como siempre. Se debe aspirar a más. Bastante lana le meten a la selección como para seguir en la mediocridad, desde la iniciativa privada hasta federación. No entiendo porqué, si ya ha sido demostrado con hechos en varias ocasiones que México es un país cuyo nivel futbolero es de altibajos, no de constancia y solidez, mediocre pues, no invertir en otro deporte donde igualmente se ha comprobado el alto nivel de competitividad, como por ejemplo el atletismo de fondo, o los deportes de olimpiadas especiales, donde por cierto México sí es potencia. Pero no, vamos a mandar a la selección a pasearse una vez más.

Obviamente me daría gusto que llegara la selección a un buen sitio en el mundial, a la final, al campeonato, pero soy realista y conozco a mi gente. A ver si a la mera hora no sigue la selección "plantándose bien en la cancha" pero perdiendo por mediocridad.

05/09/2005

So, you want to be a horror writer?

Los practicantes de la narrativa, ya sea larga o corta (al rato tocaré esta punto con detenimiento) son-somos, eran y serán por siempre unos mentirosos. La novela más famosa de habla hispana, El Quijote, es una vil falacia, y llevamos 400 años creyéndole a Cervantes su historia de un tipo medio locuaz que se hace acompañar de otro mono panzón y juntos pelean contra molinos, todo por el amor de una tabernera. En eso consiste la magia, en contar mentiras, hacerlas creíbles, entretener al lector y hacerlo pasar un rato agradable. Pero, ¿funciona esta misma fórmula para quienes hemos decidido abrazar el terror como género a ejercer? Considero que sí, pero bajo ciertas premisas. Veamos.

De entrada, hemos de considerar al hombre un ser por naturaleza temeroso, sobre todo de aquello que no conoce. Ya lo dijo Lovecraft: "el mayor temor del hombre es hacia aquello que ignora". Sin embargo, habemos personas con ciertas fobias y temores bastante bien arraigados en nuestra psique como para poder desbalancear nuestra coherencia y llevarnos a la locura total, una demencia provocada por no poder lidiar con aquello a lo cual tememos, ocasionando un escape rápido por medio del desconecte de la realidad. Aún así, por alguna extraña y mórbida razón, el sentir miedo nos provoca placer.

En el cine, la inmunidad del hombre hacia ciertos temores ha llegado al grado de exigir a directores hacer uso de la más alta tecnología en efectos especiales para crear los monstruos más horrendos e irreales posibles. Lejos ha quedado ya el terror cinematográfico de películas de Hitchcok (Psicosis, Los pájaros) donde la imaginación era materia prima de cineastas, sugiriendo con imágenes dispersas, jamás mostrando la amenaza, permitiendo al propio espectador interpretar, gracias a su bagaje, al personaje o razón de ser provocadora de su miedo. A final de cuentas así debería de ser toda obra artística, pero las pugnas comerciales han cambiado este parámetro.

La literatura no es ajena a este fenómeno. Poe hacía maravillas, y según su filosofía, el secreto del temor generado al lector no radicaba en la temática del texto, sino en el tratamiento que se le daba al tópico en cuestión. Concuerdo con esta postura. ¿Cuántos libros no se han escrito acerca de vampiros desde que Abraham Stoker hizo Drácula? Sin embargo, cuando Anne Rice nos presentó a Lestat y Louis en su "Entrevista con el vampiro", muchos quedaron maravillados con la historia, aunque repita ciertos aspectos en sus chupasangre, como la inmortalidad, elegancia, sex appeal, etc. Años antes Stephen King hizo lo mismo con su "Salem's Lot". Debo confesar que no soy muy fan de los guampiros, prefiero a los licántropos por obvias razones, y como ejemplo a la teoría anterior, en cinematografíá podemos ver el tratamiento que John Landis dio a su hombre-lobo en la ya de por sí aclamada y por mí venerada "An American Werewolf In London". King, en lo que a letras compete, dio un giro a la clásica historia del ser lupino en su "Ciclo del hombre-lobo".

Los ejemplos anteriores confirman la teoría y convicción de Poe, maestro de maestros en lo que a historias cortas de terror se refiere. Pero aún así, ¿qué es lo que motiva al lector a degustar este tipo de literatura? Volvemos a lo mismo, nos fascina que nos engañen, que nos hagan creer una y mil cosas para al final decirnos que nada de ello es cierto. Nos gusta ser asustados, ver como el bien triunfa sobre el mal (aunque no a todos nos agradan los finales felices siempre, de vez en cuando las cosas no salen como debe ser). En lo particular, mi fobia a los tiburones me impide ver las cintas relacionadas con monstruos marinos y demás acuosas situaciones tensas. Aquí ya estamos hablando de un caso patológico mal llevado, pero ese es tema para otro día. Lo que me importa de momento es asentar mi teoría del miedo, al menos en literatura.

¿Y entonces cómo hacerle para convertirse en escritor de terror? Cuando pensamos en terror, si somos cinéfilos ocasionales pensamos en Freddie Krueger con sus uñas metálicas, Jason con machete y máscara de hockey, Michael Myers con su cuchillo y faz blanca, un gran blanco devorador de hombres o un alienígena cuya sangre ácida es capaz de perforar metal. Si somos lectores de vez en cuando, pensamos en vampiros y hombres-lobo que luchan contra niños-magos. Pero si uno es ávido lector de terror, uno sabe perfectamente bien qué es lo que le asusta más. Le tememos a lo peor, a que el escritor de terror nos muestre que aquello a lo que le tenemos pánico es real. Es esta la materia prima del autor, el miedo. Es función del escritor ir a donde sea, bajo las condiciones que sean necesarias, hasta donde el lector no quiere ir. Es obligación también ver, analizar y estudiar aquello que asusta al lector y mostrárselo lo más crudo posible.

Hay que hacer lo que se requiera, inclusive matar al personaje principal, ese del cual uno como lector se enamora y le echa porras, lo que sea con tal de crear esa sensación de inseguridad. Los finales felices y los argumentos rosas no son válidos. El objetivo es desestabilizar. El trabajo consiste en inquietar, y es un trabajo fascinante.

¿Porqué elegir este género a practicar? Por lo mismo que se elige como tópico a leer. Uno como hacedor de historias también se asusta, tiene miedo. Es común, al menos en mi caso, creer que al ir a orinar a media noche, estando parado junto al retrete, viendo hacia la ventana, un par de ojos luminosos me sorpenden provocándome un infarto no fulminante, pero sí lo suficientemente fuerte como para derribarme, dejándome conciente para intentar razonar qué fue lo que ví.

Quienes practicamos el terror no somos estúpidos. Sabemos que el miedo nos hará su presa mientras escribimos, y es por ello que hacemos a nuestros lectores partícipes del festín.

Uno como creador no solamente debe preocuparse por "diseñar" escenarios creíbles, personajes sólidos, diálogos coherentes, situaciones fascinantes y terror tan real que el lector dé por hecho que lo que está leyendo puede en verdad ocurrir. El lector no es torpe, sabe que a final de cuentas lo que lee no deja de ser ficción, pero acepta que podría ser algo factible. De eso se trata todo esto de contar historias, de dejar al lector esperando siempre más. Actualmente los lectores no se conforman con las mismas historias de siempre realizadas con nombres distintos en diferentes escenarios. Esto no es como las telenovelas, donde la historia siempre es la misma y lo que cambia son las ciudades y nombres de los personajes. Se debe entregar todo, y qué mejor manera de provocar una sensación creíble de miedo a un lector, que mostrándole uno sus propios miedos. Después de todo, ¿quién sabe? A lo mejor somos nosotros, los cuentahistorias, unos simples cazadores, y ustedes lectores la carnada perfecta para la bestia.

03/09/2005

¿Letras, o no letras? Decídete

He llegado a creer que el oficio de "escritor" es uno de los más fáciles de creer aprender y de los más difíciles de dominar.

En la actualidad, cualquier puberto con 2-3 versos en su cuaderno o un par de cuentitos en el cajón de su escritorio donde hace sus tareas se considra a sí mismo un escritor hecho y derecho. Nada más falso. Lo mismo ocurre con aquellos que por participar en alguna lectura pública donde la concurrencia está compuesta por sus amistades sienten que ya son divos. ¿Y qué decir de los que publican un librito y ya con ello quieren hacer giras, dar autógrafos y acostarse con sus fans? Falacia total.

Hace ya algún tiempo, alguien, en una sesión de un taller literario al cual pertenecí, comentó que un escritor es aquel que escribe libros, éstos son publicados y el autor goza de las regalías generadas. Difiero bastante con esta postura. Creo que un escritor es quien toma el oficio con la solemnidad que requiere, no como fin para hacerse de fama, mujeres o de esa sombra de falsa intelectualidad que acecha a este tipo de entes.

Un escritor es un tipo que antes que nada está totalmente convencido de que escribir es algo que le provoca placer. En lo particular, me fastidian los escritorcitos que se la mantienen quejándose de la vida. El síndrome de Van Gogh ya caducó hace tiempo, no lo practiquen. Un escritor disfruta lo que hace. Recordemos que la etapa más divertida de cualquier escritor, (cosa que al parecer se ha olvidado gracias al glamour) es precisamente mientras elabora su texto. Concuerdo que las revisiones y ediciones son tediosas y provocan desesperación, pero ese proceso inicial, el de creación, introspección, el de contar una historia o elaborar un verso, ese lapso en el cual el tiempo se detiene para que las letras sean manjar exquisito, ese, hermanos míos, debe ser lo más fascinante para quien en verdad ejerce el oficio literario con devoción.

No basta con leer en público para que la gente los vea, con aferrarse a mencionar a cuanto autor famoso han leído en cualquier conversación sostenida, con recitar pasajes de obras literarias a diestra y siniestra, con intentar convencer al prójimo utilizando recursos académicos al hablar de letras. Se requiere trabajo, esfuerzo, dedicación.

Hay quienes "sufren" por no tener tiempo de escribir. esa es otra fauna por demás nefasta. El tiempo ahí está, solamente hay que hacer uso de él.

- Pero es que si no tuviera qué trabajar.
- Si tan solo tuviera menos ocupaciones.
- La escuela me absorbe demasiado.

Excusas sobran, todos y cada uno de los días tienen 24 horas. Poe trabajaba en un periódico cuando escribió sus terroríficas historias y poemas, Bukowski era cartero y Ginsberg daba clases en una universidad. ¿Entonces porqué hacerle al faquir y al mártir?

Un escritor, en toda la extensión de la palabra, tal y como su título lo indica, se dedica a escribir. Y no escribe solo por tener miles de borradores guardados. Escribe porque desea ser publicado, sí, pero no pierde su vida intentando lograr dicho fin. Sé de poetas o cuentistas locales que juran tener libros y libros inéditos guardados en su cuarto. Eso es bueno, pero hay qué seguir produciendo, leyendo, acudiendo a las lecturas públicas.

Hay también quienes no leen en público porque los invitan a hacerlo a lugares no-agradables, o con personas que les caen mal o cuya obra es disímil a la suya. La intención es leer, escribir, participar. Eso sí, hay personas, grupos o instituciones viciadas que exclusivamente velan por sus propios intereses, lo cual también es bueno, el problema inicia cuando hacen uso de presupuestos públicos u otros recursos similares para agraciar a los suyos unicamente.

¿Entonces en qué quedamos? Lo primordial es entender, comprender, razonar que o se es escritor o no. Las letras no son un hobbie, ni un pasatiempo, ni un anzuelo para conseguir éxito social. Es un modus vivendi, un oficio como cualquier otro, a diferencia de que es factible que inmediatamente no reditúe en lo económico, pero en lo anímico funciona de maravilla. Ser escritor no significa publicar por publicar. Eso lo puede hacer cualquiera con los conectes o la lana suficientes. Escritor es quien por convicción ejerce el oficio, a conciencia, con ahínco y disfrute.

Una vez leído, entendido y analizado esto, ¿eres escritor o no?